Secreto número uno:


Nunca supe superar septiembre, el verano se hace siempre muy corto y el invierno suele ser más duro de lo normal. Nunca me gusto septiembre, tiene cosas, fechas, personas quizás. Pero estabas tú, tú y tu sonrisa de no pasa nada, “aparecí en septiembre, y ya veras, ni septiembre es tan malo, ni hace tanto frío en enero”.
Que nadie dijo que fuera fácil, ¿pero tan imposible?, tan, ¿detrás de una viene otra?, tan, estoy tan abajo que ni siquiera encuentro el fondo de esto.
Y ser fuego quizás, y resurgir de los pequeños restos de cenizas, y subir como el agua y quizá llegar a ser aire, y en el último momento, respirar y volar alto.
Que a todo el mundo le gusta más la hierba verde recién cortada que as hojas doradas secas y demasiado amontonadas en las aceras.
Que bailar en la arena con los pies descalzos está bien, pero bailar con las sabanas y el olor a café en el pasillo, suena tan bien como correr a contar los lunares de algún maravilloso error, que quizá por casualidad o por descarte se coló en aquel baile con el café.
Baila, grita y no pares nunca, que la música sigue, y el mundo se parara solo si tú lo haces. Que tú decides, si bailar con el hielo o con el fuego, si congelarte o quemarte, pero tu baila, no pares, que si bailas vives, si paras corres y si corres mueres.
Y no te preocupes, que, si te congelas, el café derrite y que, si te quemas, ya nunca mueres de frío, o eso dicen. Que ni el tiempo ni la distancia curan, que todo eso son cuentos que le venden a tu cabeza cuando tu subconsciente se bloquea. Pero no, un buen recuerdo, es traicionero, es aquello que duele por ser bueno y que por esto mismo permanece en espacio y tiempo. De los recuerdos es imposible huir, de los buenos digo, los malos son más llevaderos, esos se borran, nadie les quiere, y en realidad, a la larga, duelen menos.
El problema viene cuando se enfría el café, cuando ya no puedes quemarte, porque el tiempo no borra, pero si congela. Cierra libros a la fuerza y pasa una capa de hielo que no deja volver a abrirlos.
¿Y el tiempo? Créeme, es aquello que pasa solo cuando miras el reloj, así que no lo mires, y no razones, un impulso siempre será más verdadero que cualquier proceso mental. La razón no entiende de sentimientos, ni de bailes, y si razonas paras, y si paras corres, y si corres, este perdido.
Deja de pensar que el sol es la parte buena, porque quizá la nana que pueda cantar la luna sea mucho más dulce.

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