historias de trenes, ¿o trenes con historia?

Hay historias de trenes y trenes con historias. Días, horarios, estaciones donde parar a descansar, o donde parar para dejar el tren. Miradas, sonrisas de complicidad, o incluso alguna que otra conversa para amenizar el trayecto.
Pero, y que hay de las estaciones, de estas en las que bajas de un tren para quizá embarcarte en otro, o de las que abandonas el tren porque no hay más trayecto, porque tienes que retroceder a la casilla de salida, tienes que volver a casa. Porque ya o hay mas vías,, mas caminos, mas sendas por la que poder seguir, porque el tren hace tiempo que se ha parado, y aunque te niegues en aceptar que el viaje finalizo, que no hay mas miradas, conversas, que no hay quizá mas muecas, ni besos, aunque te niegues a aceptar eso, hace tiempo que el camino se hizo corto y al final se paró. Es hora de volver a casa, se acabó, tienes que bajar.
Historias de trenes, de esas de película, de esas de mejillas sonrojadas, si, de esas que duran, de una estación a otra. Y que le vas a hacer, si a veces el tren va tan despacio que aburre, y a veces tan deprisa que agota.  Que hay veces, que por poco que dure, es mejor.
Si alguien dijo que lo eterno era lo bueno, mentía. Porque ni siquiera las personas somos eternas, y algo que dura mas que alguien es algo que mata, por aquella frase de que, amores que el amor mata, porque los amores que matan nuca mueren. A todo amor le llega la hora,a todo cupido se e terminan, las flechas, y tiene que recargar.
Y volviendo a los trenes, y  las estaciones y a las historias. Que toda historia de trenes tiene una estación de salida, y créanme, otra de llegada.


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