Sigamos leyendo.
Sabía que iba a doler y aún así lo hizo. Lo hizo porque dolía mas la bala fría dentro que otro disparo en la sien. Sabía que era como oxigeno, pero al final, aprendió a respirar bajo el agua, de tanto secar gotas saladas y hacer como que nada pasaba. Sabía que los obstáculos hacia tiempo que se tenían que romper, que saltarlos solo era valido cuando el mayor dolor era el de rodilla. sabía que no tenía más opción que dejar de serlo. que se repetía el cuento y lo había vuelto a leer. Sabía que se había congelado ya porque hacia tiempo que con el único fuego que jugaba era con el solido que quema de verdad y que el tiempo había marcado ya el segundo final.