Tercera persona

Mirala,
ella solía escribirte

Más que a tí,
te describía.
Más que describirte,
te sentía dentro.

Solía hablar de tu sonrisa.
Estaba loca,
pero loca por ella.
Lo está.

Solía creer en las sirenas,
le gustaban las historias,
Estaba loca,
por la vuestra.

Hoy, ella,
escribe de nuevo.

Te sigue escribiendo a ti,
pero habla de ella
en tercera persona.
Desde fuera.

Volverá a escuchar historias,
de sirenas
que nunca llegan a puerto,
y de barcos que no navegan.

Volverá a la estación vieja,
se sentará nerviosa a esperar,
al último tren que se retrasa.
A ese que ya nunca llega.

Sigue siendo una loca,
y en su trance,
tu sonrisa y vuestra historia,
siguen siendo su locura.

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