Kill em with kindness.
Al de los ojos imposibles,
ojalá algún día llegues a entender
que sin querer matabas.
Lo hacías con una sonrisa, y lo triste
es que ni siquiera te dabas cuenta
de que yo por lo que moría,
era por tu sonrisa,
que a la que matabas,
era a mí.
Niño de palabras cortas, y silencios largos.
Joder, me falle a mí misma por ti, y ni así lo viste.
Ojalá algún día alguien te mate con su bondad, y entonces,
entonces llegues a ver lo
que es morir por algo, que ni siquiera existe.
Gracias por enseñarme a ser mejor jugador, gracias por
enseñarme a perder,
ojalá sigas ganando, y el día menos pensado, pierdas, eso sí,
a mí.
Ese día, el partido habrá acabado, y por una vez, ganaré yo.
O no.
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