Madrid, 7:54 am
Sabía que cuando saliera el sol,
todo sería un recuerdo de viaje.
Era tan fugaz
como lo era aquella noche.
Tan a contra reloj
como las últimas horas
de una velada demasiado corta.
Aún así, decidió mirar,
y al despertar solo quedó
un mensaje en el buzón
donde una voz dulce y cansada decía:
" mi mancheri cuore, mi mancheri."
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